¿De qué hablamos cuando decimos diseño?
No es mi intención generar un debate sobre el tema, solo quiero compartir algunas opiniones personales sobre el diseño para intercambiar conceptos. Les dejo mis reflexiones esperando conocer su visión sobre esta profesión.
El diccionario o googlear “define: diseño” puede resultar nada fructífero. Este termino utilizado individualmente se refiere a un proceso creativo en el cual se lleva una idea en nuestra mente a la realidad.
Para la gran mayoría de la gente diseño es un sustantivo que representa una determinada categoría de objetos, como cuando se habla de “diseño de objetos” . En realidad todo producto creado por el hombre con una intención tiene un cierto nivel de diseño. Personalmente prefiero denominar a la primera actividad “diseño de autor” ya que más allá de la función, la idea es representar a su creador.
Abreviando un poco el tema y enfocándonos en el diseño gráfico o comunicación visual, nos referimos a una actividad centrada en la producción de piezas primordialmente gráficas, aunque pueden valerse de otros sentidos como el oído, tacto, incluso el olor, para transmitir un mensaje, ya sea propio o el diseñador como aquel que hace de intermediario entre un emisor y un receptor, para mejorar la recepción del mensaje.
Quizás hayan notado que hasta ahora no hablé de “diseñadores” ni de profesionales de ningún tipo. Es aquí donde radica la mayor encrucijada: A diferencia de otras disciplinas como la arquitectura o la ingeniería no somos dueños de nuestro lenguaje, nuestro medio, ni somos los únicos calificados para producir comunicación visual. Tanto el cartel de la verdulería que dice “vanana $6”, el grafitti de la esquina o un backlight impreso en CMYK, a 150 LPI en un local constituye una pieza válida porque de una otra manera logra su objetivo.
Para muchos resulta frustrante ver como los diseñadores pierden trabajo contra aficionados, o personas con gran conocimiento empírico del tema sin una capacitación formal. Lo único que puedo decir al respecto es que en mi opinión mientras el aficionado hace algo porque sabe que funciona sin saber porque, el profesional sabe (o debería saber) la psicología, ideología y preconceptos del emisor y del receptor para saber como realizar un mensaje directo, que no de lugar a malas interpretaciones. Como alguna vez leí de Alfred Hitchcock, es necesario estar un paso adelante del espectador que intenta resolver el misterio y guiarlo, dandole la información que nosotros queremos que sepa.
El otro aspecto que el profesional debería tener (pero no todo los que veo en la facultad lo cumple) es la capacidad de ver más allá de la pieza gráfica individual y pensar en todo el sistema de comunicación en la que forma parte. Personalmente he sufrido con el uso en la Universidad del uso de la frase “hay sistema” o “no está en sistema”... no se trata de que las piezas sean iguales gráficamente, sino de una coherencia en el mensaje que se transmite.
El tema de las modas y dogmas es un tema muy complejo Mientras que las primeras cambian constantemente, los segundos se mantienen inmutables por mucho tiempo. Es decisión de cada uno de que manera incorpora esto a sus diseños: La moda cambia todo el tiempo y nos obliga a decidir a cambiar con ella, mantener un estilo propio o utilizarla en algunos casos cuando sea pertinente por el tipo de público; los dogmas (como las posturas religiosas o disciplinas) crean una estructura previa que prefija el diseño, o lo puede limitar. Personalmente no usaría el Feng Shui como un método de diseño, pero con él se han diseñado ciudades enteras. El buen diseño es atemporal: Un cartel del siglo XIX puede ser genial aún hoy en dia, y la revista de hace un año se ve horrible.
Algunos grandes diseños pueden volverse invisibles: Cuando algo está hecho de tal manera que parece que no podría estar mejor o que es la única solución posible, es un gran diseño, y a veces no les prestamos atención.
De la misma manera que no podemos restringir el lenguaje, tampoco podemos criticar el uso de la herramientas por aquellos que recién están aprendiendo a usarlas. Si hablamos de un lápiz, el mismo se puede usar para dibujar garabatos o una gran obra, todo depende de quien lo use.
Pero lo que ocurre en la actualidad es que la mayoría de las herramientas son virtuales, y en la mayoría de los casos vienen cargadas con ejemplos, templates, wizards, etc, etc. Lo que resulta útil para aquellos que desean vender el software... pero hay que tener cuidado de no tentarse y utilizar en exceso estas prefabricadas. Puede crear una falsa ilusión de haber hecho algo genial, para después descubrir que miles de personas hicieron exactamente lo mismo.
Aquí me voy a robar una frase de un compañero cuando le preguntan porque usa soft libre “llegué a un punto en el que me sentía esclavo de los programas. Estos deberían estar al servicio mio y no al revés”.
Son bienvenidos a debatir este tema.
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